COP25 : colaboración público-privada para acelerar el crecimiento verde y la descarbonización en España

Por M.ª Luz Castilla, Secretaria General Técnica del GECV

En estos días de celebración de la COP 25 en Madrid, el Parlamento Europeo ha proclamado la emergencia climática y la Unión Europea ha lanzado el European Green Deal, como estrategia de crecimiento y competitividad para Europa.

La hoja de ruta la marca el Acuerdo de París, pero su desarrollo ya hemos visto que no es tan fácil. Una vez terminada la COP25, vemos que no hay consenso suficiente este año para elevar la ambición y nos emplazamos a seguir trabajando en las áreas claves en 2020. Un resultado un tanto decepcionante, pero que mantiene viva la llama del Acuerdo de Paris. ¡Casi mejor un no-acuerdo que un mal acuerdo!

El acuerdo “Chile-Madrid Tiempo de Actuar” pide un aumento de la ambición de los compromisos de lucha contra el cambio climático en 2020, basados en la ciencia, en línea con ambición de la calle y que salven la brecha actual con los objetivos de París.

Se compromete a trabajar y profundizar en las respuestas a los daños irreversibles que provoca el cambio climático en los países más vulnerables en el marco del Mecanismo de Pérdidas y Daños y pacta un nuevo Plan de Género.

No resuelve el Articulo 6, sino que los países se emplazan a trabajar en el diseño de mecanismos de mercado en la próxima COP que eviten la doble contabilidad. Pero podemos seguir trabajando con acuerdos bilaterales y mini-multilaterales.

¡Queda mucho trabajo para la Cumbre del 2020 en Glasgow!

En este contexto global, mientras los gobiernos se ponen de acuerdo, sugiero que vayamos trabajando en fortalecer alianzas de colaboración público – privada para aprovechar las oportunidades que se presenten, tanto empresariales como de creación de puestos de trabajo para el país, del proceso de descarbonización. Otros países están mirando lo mismo.

Sabemos que una buena fórmula para avanzar es hacerlo conjuntamente, en colaboración público privada. Pero hemos hablado tantas veces de este concepto que casi hemos olvidado lo que significa en realidad. De ello discutíamos en la COP 25, en una sesión organizada por el Grupo Español de Crecimiento Verde sobre como acelerar el crecimiento verde y la descarbonización en España con una mayor colaboración público-privada. Comento algunas de las conclusiones:

Necesitamos potenciar alianzas público-privadas y fomentar la cultura de la cooperación

La colaboración debe ser abierta, sin signos políticos partidistas y con buenas dosis de solidaridad. El GECV es un buen ejemplo de alianza público-privada, un grupo empresarial que nació de la mano de la Administración central y acaba de firmar un convenio de colaboración con la Comunidad Autónoma de Madrid para impulsar el crecimiento verde en esta comunidad. La organización de la propia COP25 en Madrid es también un éxito de colaboración. Pero las alianzas, para tener éxito a largo plazo, necesitan recursos y personas singulares que puedan impulsarlas.

Necesitamos impulsar políticas públicas que impulsen la descarbonización

Necesitamos políticas públicas para gestionar la descarbonización. Esto no significa necesariamente regular; legislar sólo si hace falta y con un objetivo de simplificación administrativa en mente. Pero necesitamos políticas fiscales, energéticas, educativas… que, manteniendo la neutralidad tecnológica, aporten un marco de seguridad y certidumbre capaz de atraer inversiones y provocar cambios en la sociedad.

Necesitamos fomentar el poder de la innovación y la disrupción tecnológica

Las soluciones concretas vendrán de las empresas a través de procesos de ecodiseño, paso de productos a servicios, nuevos modelos de negocio… El cambio no puede ser lento, se impone la disrupción tecnológica. Y aquí, la administración puede ser más retadora, reclamando soluciones novedosas a las empresas y utilizando su poder de compra para fomentar la innovación. Las empresas tienen además un enorme poder de arrastre y de transformación a través de su cadena de valor.

Necesitamos inversión público-privada y alinear los flujos financieros hacia el Acuerdo de Paris

La inversión pública se mueve, pero será claramente insuficiente para movilizar el capital requerido, por lo que la principal fuente de financiación será privada. Actualmente existe liquidez y lo que hay que hacer es reorientar los flujos financieros hacia activos sostenibles que estén alineados con el Acuerdo de París. Pero hará falta más diálogo, más conocimiento, nuevos modelos de riesgos y también ejemplos de liderazgo desde la administración, por ejemplo, con la emisión de bonos sostenibles. Importante sumar a las PYMES a este proceso de transformación.

Necesitamos desarrollar mecanismos para una transición justa

El cambio que se avecina impactará en el modelo de negocio de muchos sectores y empresas. Esto hay que planificarlo, explicar las ventajas de la descarbonización y buscar mecanismos de apoyo para realizar la transición que mitiguen el impacto social de esta transformación.

Necesitamos desarrollar nuevas capacidades

El modelo de transformación ante la situación de emergencia climática exige nuevos modelos de gobernanza pública, con administraciones capaces de retener el mejor talento y fomentar la motivación para el cambio. Necesita una mayor movilización de todos los sectores y ciudadanos, a veces “ejercito dormido”, para asumir los nuevos modelos de cambio y disrupción tecnológica. Requiere fomentar la cultura de colaboración, de la que “La Comunidad por el Clima” es un magnífico caso de éxito. Demanda avanzar en iniciativas concretas, con casos prácticos que sean replicables a escala y asumir la imperfección de los temas que comienzan.

La magnitud del cambio supone una transformación de grandes magnitudes. La hoja de ruta está sentada en el Acuerdo de París que clarifica el camino, pero los escollos para el alineamiento global son importantes, como se evidencia en las discusiones de la COP.

Ante esto, un último mensaje … ¡No nos despistemos con tanto ruido de fondo¡… Hay políticas, actitudes, capacidades, cultura de colaboración y alianzas que ya podemos empezar a poner en práctica en España, en los ámbitos nacional, autonómico o local, a partir de experiencias concretas. Todo esto nos preparará para ser más competitivos como empresas y como país, ante las oportunidades que presenta una mayor ambición climática. Si nosotros no lo aprovechamos, otros lo harán por nosotros.

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