Economía baja en carbono. La empresa mueve ficha

El Periódico. Barcelona.  28 diciembre 2019. La sostenibilidad no es solo cuestión de conciencia. «Hay motivos de negocio para actuar: el cambio climático es la mayor disrupción de los negocios que la humanidad haya sufrido», afirma Antonio Ballabriga, director de negocio responsable de BBVA. «Es un tema estratégico: se ve porque las empresas lo están incorporando en sus consejos de administración», dice Mariluz Castilla, miembro fundador y secretaria general técnica del Grupo Español de Crecimiento Verde, que reúne empresas comprometidas con la sostenibilidad. «Harán falta consejeros de sostenibilidad», comenta. «El cambio de mentalidad ha sido exponencial en los últimos tres años: el tema está en la agenda de todas nuestras juntas directivas», declara David Garrofé, secretario general de la patronal catalana CECOT. Ballabriga, Castilla y Garrofé coincidieron con Miquel Àngel Rubio, director de desarrollo empresarial de la consultora en sostenibilidad Anthesis Lavola, y Lennys Rivera, técnico en transición energética del programa Clima y Energía de WWF España, en un debate organizado por EL PERIÓDICO y BBVA sobre la transición hacia una economía baja en carbono.

RIESGOS

Reacción inmediata a la transición

Todos coincidieron en su decepción ante los resultados de la Cumbre del Clima de Madrid. «Ha sido un poco un desastre, pero nos levantamos y seguimos andando», afirma Rubio.  Los países no han adelantado en sus compromisos ni definido un mercado global de emisiones. «Al menos está vivo el Acuerdo de París, pero vamos a perder un año que nos costará caro en el futuro», observa Castilla. Todos coinciden en que Europa lleva la delantera en ambición.

«Como la transición va a pasar y el dinero se va a mover, el sector privado va a moverse», afirma Ballabriga. El representante de BBVA vislumbra masivos movimientos de valor. «Hay activos varados: actividades que ya no van a ser monetizables. Por ejemplo muchas de las vinculadas con los combustibles fósiles. Hay reservas de petróleo que nunca se van a poder quemar», explica.

Desde el 2018, BBVA tiene en marcha su «Compromiso 2025» para alinear su actividad con el Acuerdo de París. El banco se ha comprometido a movilizar 100.000 millones de euros en financiación verde, infraestructuras sostenibles, emprendimiento social e inclusión financiera. Además de los riesgos físicos, también hay riesgos de transición inminentes: cambios tecnológicos, de regulación o de reputación de las empresas. «Los consumidores están despertando y exigen a las empresas que jueguen un papel activo”, afirma Castilla. «El mayor riesgo [para los negocios] está en no actuar a tiempo», afirma Rivera.
 
OPORTUNIDADES

Energía y servicios ecosistémicos

Los motivos para apuntarse a la transición también vienen del lado de las oportunidades. «Estas van mucho más allá de las energías renovables. En edificación, por ejemplo, las construcciones con mejor calificación sostenible van a generar  más ingresos. También se abren  oportunidades en la movilidad y en nuevas soluciones circulares del sector industrial», dice Castilla. «Las soluciones al cambio climático basadas en la restauración de espacios naturales [para captar CO2, por ejemplo] van a representar un sector nuevo», afirma Rivera. «El pago por servicios ecosistémicos como mecanismo de fomento del capital natural van a ser muy importantes», coincide Rubio.

«La inversión global para cumplir el pacto de París se valora entre 5 y 7 billones de dólares anuales. Este año se va a movilizar una tercera parte de esa cantidad. Ahora los cambios se ven en el mundo corporativo: con préstamos a empresas sostenibles, por ejemplo. Pero pronto van a bajar a los ciudadanos: con fondos para la eficiencia energética de la vivienda, entre otras posibilidades. Eso es una oportunidad mayúscula», afirma Ballabriga.

ACCIONES

Inversiones verdes y energía próxima

Las empresas ya están moviendo ficha. Por ejemplo, el BBVA está evaluando las emisiones de todos sus clientes para poner su cartera en una senda alineada con el acuerdo de París. «Eso determinará dónde vamos a poner nuestro capital y en última instancia influirá en las decisiones de las empresas», explica Ballabriga.

«Las empresas van por el buen camino, pero lentamente. Hemos reducido la intensidad de carbono en un 1,6% anual desde el año 2000, pero tenemos que llegar al 11.3% anual para no superar los 1,5 grados [de calentamiento previsto por el Acuerdo de París]. Eso supone una transformación impresionante del modelo económico actual», afirma Castilla.

«Una pyme no puede dedicar una task force exclusivamente a este tema. Los cambios surgen sobre todo de la convicción personal. Pero el cambio de conciencia ha sido exponencial», afirma Garrofé, según el cual las conversaciones sobre transporte sostenible y consumibles alternativos al plástico se han convertido en la norma en las pymes. Pero el cambio con más potencial es la energía «de kilómetro cero». «Entre el 30% y el 35% de la energía que consumimos se podría producir con placas solares en los polígonos», afirma el secretario de CECOT. Esta patronal dispone de una oficina de renovables que lleva a cabo revisiones energéticas exhaustivas de empresas. Los fondos europeos y los costes de las renovables hacen posible la creación de comunidades energéticas locales, afirma Garrofé.

ACTORES

Gobiernos, oenegés y consultoras

WWF España está proporcionando asesoramiento en el proceso de transición del sector privado. «Desarrollamos estudios sobre el alineamiento de carteras de inversión con el Acuerdo de París basados en herramientas de análisis del riesgo financiero en distintos escenarios futuros, que las empresas pueden incorporar en la toma de decisiones y ejecutar acciones para cumplir con sus compromisos», dice Rivera.

Por su parte, Rubio comenta que «desde Anthesis Lavola desarrollamos herramientas que permiten analizar los riesgos en materia de sostenibilidad de una actividad en decenas de países y así validar cuando una operación financiera es realmente sostenible». Estas herramientas «también se aplican en los trabajos con diversos gobiernos latinoamericanos y africanos para definir sus compromisos y mecanismos de financiación de reducción de emisiones», añade.

«La empresa quiere transformar el modelo, pero no podemos hacerlo solos», afirma Castilla, que aboga por la colaboración con la administración. «Queremos políticas fiscales, educativas, energéticas y de movilidad estables, que impulsen el cambio y permitan que las oportunidades sean aprovechadas por empresas españolas», afirma.

Estas políticas incluyen la financiación y la política fiscal, pero también otras cuestiones, como la transparencia en los datos de cumplimiento de los compromisos y la capacitación de trabajadores para el nuevo modelo. La transición representa también un cambio de prioridades. «Asociamos la felicidad al crecimiento, pero tal vez no es así», afirma Garrofé.  Ballabriga y Castilla creen que se puede crecer bajando emisiones.

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Nota: La fotografías de este artículo pertenecen a El Periódico de Catalunya-Manu Mitru

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