El Congreso aprueba la “Ley de Residuos y Suelos Contaminados”, una norma clave para impulsar la economía circular en España

Compartir:

Compartir en facebook
Facebook
Compartir en twitter
Twitter
Compartir en pinterest
Pinterest
Compartir en linkedin
LinkedIn

El pasado jueves 31 de marzo el Congreso aprobaba de manera definitiva la “Ley de Residuos y Suelos Contaminados”. Esta nueva ley, impulsada por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. revisa la actual normativa en este ámbito, con el firme objetivo de cumplir con las nuevas directrices establecidas desde Europa, en línea con la Estrategia Española de Economía Circular (EEEC) y los #ODS de la ONU para 2030 e impulsar así una economía circular y baja en carbono en España.

Los principales avances de la norma son:

  • Limitar productos de plástico de un solo uso sujetos a reducción (vasos para bebidas, incluidos sus tapas y tapones, y los recipientes alimentarios destinados al consumo inmediato), cuya comercialización ha de reducirse un 50% en 2026 y un 70% para 2030, respecto a 2022 en ambos casos. En los establecimientos del sector de la hostelería y restauración se tendrá que ofrecer siempre a los clientes la posibilidad de consumo de agua no envasada de manera gratuita, y en las administraciones públicas deberán adoptar medidas necesarias para reducir el consumo de agua embotellada en sus dependencias y en otros espacios públicos. Se han de sustituir por alternativas reutilizables o de otro material que no sea plástico.
  • Crea un sistema de devolución y retorno (SDDR) para la recogida de envases plásticos.
  • Implantación y propuestas de medidas fiscales sobre el consumo de envases y gestión de residuos con impacto ambiental, como un impuesto sobre envases de plástico no reutilizables; otro a la incineración y al depósito de residuos en vertedero; o la obligación para las entidades locales en el plazo de 3 años de desarrollar una tasa o prestación patrimonial de carácter pública no tributaria, específica, diferenciada y no deficitaria asociada a los servicios de gestión de residuos que prestan.
  • Regulación en materia de suelos contaminados mediante la creación del Inventario Nacional de descontaminaciones voluntarias de suelos contaminados, que será alimentado por los registros autonómicos.
  • Actuaciones contra el desperdicio de alimentos. En este ámbito se prohíbe la destrucción de excedentes no vendidos de productos no perecederos, tales como textiles, juguetes y aparatos eléctricos, entre otros, que deberán destinarse preferentemente a reutilización y reciclado.
  • Establecimiento de un calendario de implantación de nuevas recogidas separadas de residuos para su valorización.

En definitiva, esta norma es un paso fundamental para avanzar hacia un país que impulse una economía baja en emisiones, y que abogue por romper el vínculo entre crecimiento económico y los impactos sobre la salud humana y el medio ambiente asociados a la generación de residuos.