El GECV y Breakthrough Energy reúnen a más de 40 empresas y entidades para debatir sobre la Ley de Industria Net-Zero

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  • Dos mesas de debate abordaron desde la óptica europea y española sus implicaciones para los distintos sectores industriales

 

El pasado martes, 10 de septiembre, el Grupo Español para el Crecimiento Verde organizó en ESADE un desayuno de trabajo en el que se abordaron, de la mano de los principales sectores involucrados, los principales elementos de la Ley de Industria Net-Zero desde la óptica europea y española. Se trataron las implicaciones para los sectores industriales en clave de retos y oportunidades, se realizó una valoración global, se plantearon actuaciones concretas, y se analizaron las perspectivas de cara a la siguiente legislatura europea. La sesión, bajo el nombre La nueva Ley de Industria y el reto de las Cero Emisiones Netas: una oportunidad para España, contó con el apoyo de Breakthrough Energy y Cleantech for Iberia como entidad invitada.

La jornada contó en la apertura con Mario Lara, director de ESADE; Toni Ballabriga, coordinador del Grupo de Trabajo de Finanzas Sostenibles del GECV y Global Head Sustainability Intelligence & Advocacy en BBVA; Alberto Toril, representante en España de Breakthrough Energy y responsable del trabajo de la fundación en el sector eléctrico en Europa y Juan Antonio Tébar, director de Políticas de Innovación del Centro para el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (CDTI). Gonzalo Sáenz de Miera, presidente del GECV clausuró la jornada.

El evento se estructuró en dos mesas de debate: la primera, centrada en ‘El rol de la innovación en la reindustrialización de España’, introducida y moderada por Bianca Dragomir, directora de Cleantech for Iberia, contó con las intervenciones de Alejandra Manzanares, Senior Investment Officer del departamento Cleantech Equity Growth del Banco Europeo de Inversiones; Sonia Zorrilla, responsable de Equity Investments del área de Sostenibilidad de BBVA; Joaquín Coronado, Chairman de Build to Zero; Iker Marcaide, fundador de Zubi Group y Matteco; Michael Geyer, Senior Technical Advisor de Malta Inc; y Sofía Muñoz, Head of Platform del fondo de capital riesgo Seaya.

La segunda mesa abordó el prisma más sectorial bajo el título ‘Cooperación para maximizar las oportunidades de innovación en torno a la descarbonización’, moderada por Carmen Navarro, gerente del GECV, e integrada por Luis Martí, director de Políticas Públicas y Regulación de ACCIONA y vicepresidente del GECV; Mariano García Hoyos, director de Sostenibilidad de Holcim; Antonio de Francisco, Energy Clean Technologies Business Developer de Alfa Laval; Carlos Ruiz, director de Sostenibilidad de Acerinox y Carlos Martínez, Chief Strategy & Sustainability Officer de Molins.

Tras la bienvenida de Mario Lara, que recordó que la sostenibilidad es uno de los ejes fundamentales de ESADE y que jornadas de este tipo son siempre bien recibidas en sus instalaciones, Toni Ballabriga introdujo la sesión remarcando que “la descarbonización es una historia de innovación, ya que en la actualidad el 45% de las tecnologías limpias que necesitaremos para reducir emisiones en diversos sectores, se encuentran en estados poco maduros y van a requerir un ciclo de inversión importante para que tengan sentido económico y  poder llegar a mercado a escala”. Asimismo, explicó que “el sector financiero es clave para que esa inversión sea posible, pero se necesita  un contexto propicio para las inversiones, y que para ello  el papel y el apoyo de los gobiernos y las diferentes administraciones es crítico”.

Alberto Toril señaló que este debate no podía haber caído en mejor momento, justo un día después de la presentación del Informe “El futuro de la competitividad de Europa” elaborado por el ex primer ministro de Italia y ex presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi: “Creemos que la reducción de emisiones viene de la mano de una revolución industrial limpia, la cual permitirá la creación de oportunidades. En España, por ejemplo, podemos sacar pecho por haber liderado el desarrollo renovable en los últimos años, gracias a la colaboración público-privada. Sin embargo, entramos en una nueva realidad donde  es momento de hablar y centrarse en la demanda: es momento de centrarse en el despliegue de tecnologías limpias que permitan electrificar y descarbonizar sectores que dependen de vectores energéticos que emiten CO2. A todas luces, el Informe Draghi marca el camino de la Unión Europea en los próximos años”. Por su parte, Juan Antonio Tébar, desgranó su trabajo en el CDTI, entidad a través de la cual se subvencionan y promocionan proyectos de innovación no sólo en el ámbito empresarial, sino también universidades o entidades dependientes de la administración. Sus instrumentos de financiación suponen un importante impulso de cara a acelerar la madurez de estas tecnologías, ya que cubren toda la cadena de valor incluyendo la investigación y el desarrollo científico-tecnológico.

Como introducción a la primera de las dos mesas temáticas, Bianca Dragomir presentó en qué consiste el ecosistema Cleantech en Europa y España. La misión de Cleantech for Iberia es “transformar España en el próximo hub industrial en tecnologías limpias acelerando el proceso de reindustrialización verde en la península ibérica”. Aunque el Informe Draghi es una buena noticia, reconoció que también llama a un cambio radical, con sentido de urgencia. También señaló que el principal talón de Aquiles en Europa es la escalabilidad: “es muy significativo que desde Europa se producen el 30% de los papers académicos a escala mundial, pero son europeos solo un 7% de los productos innovadores que llegan al mercado global”. Para mejorar en este sentido, Dragomir anunció cuatro aspectos fundamentales: tecnología, capital, políticas y alianzas. Asimismo, reconoció que la nueva Ley de Industria es una gran oportunidad y una futura palanca para ese objetivo de transformar España en un hub industrial, ya que cuenta con objetivos claros, normativa simplificada y nuevos mecanismos de financiación, e incidió en la importancia de la colaboración público-privada y en la necesidad de contar con un plan de reciclaje profesional.

Dragomir se encargó posteriormente de moderar la primera de las mesas, ‘El rol de la innovación en la reindustrialización de España’, que comenzó con la intervención de Alejandra Manzanares, del Banco Europeo de Inversiones. Manzanares identificó como uno de los problemas actuales en nuestro país el miedo por parte de los inversores, especialmente a raíz de la pandemia: “Deberíamos aprovechar el momento actual para invertir, el rol de la innovación en nuestro país está creciendo, es hora de establecer líneas concretas de actuación y que los proyectos comiencen a ver la luz”. Joaquín Coronado, por su parte, quiso incidir en un concepto que ya introdujo Dragomir: la escalabilidad. El representante de Build to Zero insistió en que “nuestro problema histórico es el de escalar, hay muchas barreras invisibles que retrasan el rápido crecimiento de las empresas, muchas de ellas relacionadas con una recargada burocracia. Desde mi punto de vista, el sector público debería apoyar a la demanda, para acelerar la adopción de tecnologías limpias.

Michael Geyer, de Malta Inc, enfocó la cuestión desde el prisma de la financiación, incidiendo en que es vital facilitar las cosas: “Si en la carretera hay un accidente, se necesita una vía auxiliar para que lleguen los bomberos y la ambulancia. Con las renovables pasa lo mismo, necesitamos inyectar más megavatios y para ello tenemos que facilitar el camino. Las tecnologías incipientes se encuentran con altos avales necesarios para acelerar los proyectos y demostrarles a los financiadores que funcionan, pero es cierto que esos proyectos necesitan una mayor inversión al principio”. Por parte de Zubi Group y Matteco, Iker Marcaide invitó a la reflexión: “Qué queremos, ¿simplemente descarbonizar o reindustrializar, crear una industria? Son cosas muy distintas y es una cuestión que me da un poco de respeto. Cuando un proyecto comienza, siempre hay una fase de I+D que puede ir más rápida o más lenta, pero llega un momento en que tienes algo interesante y tienes que empezar a invertir dinero y fabricar pilotos. Luego tienes que mandar esos pilotos a tus clientes y convencerles, y entre medias de esos dos pasos hay mucha incertidumbre. Ese es el gran reto, la financiación de los primeros pilotos, y no está resuelto ni en España ni en Europa, ¿cómo se soluciona? Existen las subvenciones, pero necesitamos otros mecanismos para reducir los riesgos, yo soy más de préstamos”.

Sonia Zorrilla, de BBVA, explicó la importancia de su área de Equity Investments dentro del banco, que radica en que los fondos de descarbonización que ofrecen invierten en empresas innovadoras, lo que permite además conocer a fondo esos proyectos. También han diseñado para ello un marco específico de riesgos. En su intervención, instó a los gobiernos a legislar poniendo en el centro estas tecnologías limpias y que “también se podría destinar parte de lo que se obtiene de los derechos de emisión, por ejemplo, en ayudar a escalar estas tecnologías”. Por último, Sofía Muñoz, de Seaya, hizo hincapié en que el crecimiento de las inversiones ha sido exponencial en este ámbito: “es indudable que la Unión Europea está haciendo muchos esfuerzos. Los tiempos de desarrollo y comercialización son muy largos y eso incrementa el nivel de riesgo. El dinero público está ahí, hay que crear oficinas que faciliten a las empresas el acceso a la financiación y orienten sobre ello”.

La segunda mesa, compuesta por grandes corporaciones de varios sectores industriales y moderada por Carmen Navarro, del GECV, se centró en la ‘Cooperación para maximizar las oportunidades de innovación en torno a la descarbonización’. Comenzó con la intervención de Mariano García Hoyos, de Holcim, quien señaló que en su sector, la construcción, el reto principal está en la demanda de materiales y edificios energéticamente eficientes y con estándares de sostenibilidad: “en nuestro caso, hay además una barrera adicional, ya que tenemos un CO2 intrínseco a nuestro proceso y que es imposible de abatir. La única manera que hay de eliminarlo es capturándolo y ver qué se hace con él”. Carlos Ruiz, de Acerinox, señaló tres aspectos clave: el consumo eléctrico y el acceso a energía renovable; la sustitución del consumo de gas natural por otros combustibles más verdes como el hidrógeno o el biometano; y los materiales empleados para fabricar los componentes. También insistió en el problema que supone la escalabilidad, más aún en sectores tan específicos como el suyo.

Antonio de Francisco, de Alfa Laval, explicó cómo desde su departamento ayudan a la industria en su proceso de descarbonización. Reconoció que hay sectores donde el impacto es imposible de abatir completamente, como señalaba antes Ruiz, pero que sí se pueden optimizar, y es en esa labor en la que deben centrarse esos sectores complicados. También incidió en la importancia de la economía circular para contribuir a estos procesos de optimización de las empresas en términos de sostenibilidad. El siguiente en intervenir, Carlos Martínez, de Molins, apuntó que, como bien señalaban sus compañeros, descarbonizar el sector cementero significa transformar todo el negocio. Esto supone una oportunidad enorme, pero para ello se necesita mucha inversión en innovación, tanto interna como externa. En su caso concreto con Molins, explicaba que, debido a ese coste, el último año obtuvieron menos beneficios al apostar por ciertos productos, y que es necesario trabajar en crear demanda: “obviamente, necesitamos que este mercado lo demande el sector privado, pero también es importante que lo demande la administración, obras de edificios bajos en carbono. La administración ahí debe dar ejemplo y cumplir su función”.

Por último, Luis Martí cerró la mesa recogiendo todo lo comentado anteriormente: “la escalabilidad es fundamental, y también necesitamos una política más decidida de las administraciones para limitar la huella en la obra pública. Se podrían hacer muchas más cosas como innovar en biocombustibles, electrificación o compromisos de reducción de huella ambiental al firmar las obras… pero la problemática sigue siendo, en esencia, la tradicional de la industria: es muy sensible a los cambios”. El vicepresidente del GECV concluía señalando que “de lo que se trata, con la industria naciente, es no permitir que muera al nacer y tenga un recorrido que le permita competir de igual a igual con sus competidores, con un acompañamiento que les permita tener retorno económico y legitimidad social, un retorno de empleo”.

Clausuró el evento Gonzalo Sáenz de Miera, presidente del GECV, recordando que “hay una competencia global por aprovechar las oportunidades derivadas de la transición verde. La industria limpia es el futuro, y aquí en España tenemos una posición privilegiada: los mejores recursos renovables de Europa, una buena base industrial y excelentes recursos humanos”. Asimismo, quiso apuntar que “el factor diferencial es que estas industrias tienen que ser competitivas. Y también es clave la urgencia: tenemos que ponernos las pilas, porque si no aprovechamos nosotros las oportunidades, lo harán otros. El incumbente ahora mismo es China, y la incertidumbre beneficia al incumbente, por lo que otra cosa que necesitamos es certidumbre regulatoria, invertir en ayudas directas a la industria y simplificar en la medida de lo posible los trámites burocráticos”.