Financiación y fiscalidad, dos herramientas clave para avanzar hacia la Economía Circular

El pasado 18 de marzo tuvo lugar el segundo encuentro del Ciclo de Diálogos sobre Economía Circular, organizado por el Grupo Español de Crecimiento Verde e impulsado por Ecoembes, uno de sus socios, en la sede de PwC en Madrid, bajo el título “Instrumentos Económicos y de Financiación para la transición a la Economía Circular”.

El encuentro contó con la participación de dos expertos en el tema, Ricardo Laiseca, responsable de Financiación Global en BBVA; y Alberto Monreal, socio de Fiscal de PwC, a cuyas exposiciones sucedió un enriquecedor debate entre los asistentes, dada su muy variada procedencia: el mundo de la empresa, las administraciones públicas, sindicatos, asociaciones medioambientales y organizaciones de consumidores.

Durante el encuentro, moderado por Mariluz Castilla, Secretaria General Técnica del GECV y Senior Advisor en PwC, se trataron entre otras cuestiones el papel que tienen los bancos a la hora de concienciar e incentivar a Pymes y ciudadanos en la puesta en marcha de proyectos de economía circular o cuáles serían las características básicas de las herramientas fiscales más efectivas para promover esta economía.

En relación con la financiación verde o sostenible, se habló de la necesidad imperiosa de crear un lenguaje nuevo. Laiseca aludió a una taxonomía que garantice una homogeneidad de términos y conceptos que identifiquen qué es lo “verde”, lo socialmente positivo, para poder hacer una discriminación positiva frente a otro tipo de actividades.

También destacó este experto que la financiación sostenible debe traspasar la esfera privada de las empresas, la responsabilidad social corporativa, e introducirse en las decisiones económicas, los precios y los riesgos. “Tiene que ser un tema de política con mayúsculas que abarque a empresas, gobiernos, instituciones públicas y también a las familias y las personas”, señalaba.

En 2018 se presentó en la Comisión Europea un detallado plan de desarrollo de finanzas sostenibles, que será la piedra angular para la transformación del mercado financiero en Europa y en el mundo, y cuya taxonomía ha pasado ya el filtro del Parlamento Europeo.

Se evidenció, asimismo, durante el encuentro que la fiscalidad es otra herramienta capaz de impulsar comportamientos que favorezcan la economía circular. Eso sí, para ello debe diseñarse con unas características básicas, entre ellas ser una tributación con carácter finalista y no meramente recaudatoria, lo que significa que lo recaudado tiene que destinarse a una finalidad medioambiental. Además,  debe tener un mínimo de homogeneidad y armonización entre territorios para evitar distorsionar el mercado.

En general, los asistentes coincidieron en la conveniencia de diseñar incentivos fiscales positivos para los que demuestren mejores comportamientos y prácticas: los denominados bonus bonus, los cuales puedan complementarse con los llamados bonus malus, que penalizan los malos comportamientos.

El establecimiento de indicadores que permitan cuantificar el beneficio de la economía circular y la construcción de series de datos temporales para evaluar los riesgos fueron otros temas apuntados.  También se aludió a la necesidad de una fiscalidad con unas reglas de juego globales y a la importancia de un correcto diseño “técnico” de las herramientas fiscales, dada la complejidad del tema.

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