Tres claves para impulsar la Economía Circular en España

Por Mariluz Castilla, Secretaria General Técnica del GECV y Senior Advisor de PwC

Hace falta un cambio cultural para ir hacia la economía circular y serán necesarias grandes cantidades de dinero para la transición. La pregunta es ¿Qué instrumentos económicos y regulatorios pueden ayudar a impulsar este cambio en España? En vísperas de una nueva campaña electoral, ojalá algunas reflexiones en torno a estos temas puedan verse reflejadas en los próximos programas electorales.

Comparto en este artículo tres claves de mi propia cosecha, para impulsar la economía circular en España.

Hace falta un pacto de Estado para la Economía Circular
Para impulsar realmente el cambio hacia un modelo de economía circular, necesitamos un marco regulatorio estable y predecible (¡eso siempre¡), bajo el principio de corresponsabilidad, con roles y responsabilidades bien definidos. Pero también un marco más circular, que incorpore elementos de circularidad en la propia regulación. Por ejemplo, exigir un contenido de material reciclado en algunos productos, etc.

En España, corremos el riesgo de querer hacer 19 leyes de Economía Circular que compitan entre sí y puedan distorsionar el mercado único. Sería mejor aprovechar al máximo el marco legal existente, y unificar un marco ambicioso, en un proyecto de país, con objetivos medibles y transparentes. La idea de un Pacto de Estado para la Economía Circular podría ayudar a avanzar en esta dirección.

La fiscalidad ambiental no está de moda
También nos ayudaría una fiscalidad ambiental finalista, orientada a cambiar comportamientos y alejada de objetivos meramente recaudatorios. Con incentivos para impulsar comportamientos mejores (bonus) y penalizar los que no se ajustan (malus).

Pero la fiscalidad ambiental no está de moda en Europa. Puede ser un tema incómodo que requiere estabilidad política además de una regulación estable que la soporte. En España, la fiscalidad ambiental no va mucho más allá de los impuestos a la energía y algún caso de IVA reducido. El resto está en manos autonómicas y locales, con absoluta dispersión en impuestos de eficacia reducida y un reparto competencial que limita las actuaciones.

La financiación sostenible, en plena actualidad
Mas optimistas podemos ser con la financiación sostenible para la Economía Circular, que si está de moda y avanza a buen ritmo en la Unión Europea. El Parlamento Europeo aprobó el pasado 28 de marzo la taxonomía para la economía verde, que pasa ahora al UE Council para su discusión. Uno de los pilares de esta taxonomía es la economía circular. Es básico tener un lenguaje común que nos permita diferenciar y homogeneizar qué es verde y qué es circular. Pero además hará falta revisar los procesos actuales de admisión de riesgos en el sistema bancario para ser capaces de incorporar el beneficio de un proyecto con impacto positivo.

Un marco regulatorio estable, homogéneo y circular, con medidas fiscales que incentiven los comportamientos circulares y garantías de acceso a la financiación, son buenos elementos para impulsar el cambio de modelo en nuestro país hacia una economía más circular.

Hay más teclas que tocar para esta transición, como el papel del consumidor, de las administraciones con la compra verde pública o la apuesta por la innovación. Pero esto los dejo para próximos artículos.
¿Se incluirá todo esto en el próximo debate electoral?

Ir al artículo en el blog de Mariluz Castilla

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