Hacia una economía más sostenible, próspera y competitiva

 

22/01/2021. Teníamos ganas de dejar atrás 2020, un año realmente complicado, pero en 2021 las cifras de la Covid-19 siguen sin dar respiro y una nevada de gran magnitud ha complicado la movilidad en un buen número de ciudades de España, incluida Madrid. Este año nos seguimos enfrentando a dos grandes desafíos: la pandemia y el cambio climático. Ambos fenómenos están relacionados y tienen un denominador común: la urgencia a la hora de afrontarlos es determinante.

Los científicos vienen alertando desde hace tiempo de la “emergencia” climática y apelando a que se tomen medidas sin dilación para conseguir mantener la temperatura por debajo de los 1,5ºC respecto a los niveles preindustriales, como quedó establecido en el histórico Acuerdo de París, de cuya firma se han cumplido cinco años. Y al que, por cierto, Estados Unidos se vuelve a adherir con la llegada a la presidencia de Joe Biden.  Una magnífica noticia.

No obstante, los datos son incontestables. Las emisiones de gases de efecto invernadero siguieron aumentando en 2019, alcanzando nuevo máximo de 59,1 gigatoneladas equivalentes de CO2, según refleja el último informe anual  “Emissions Gap Report 2020” del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).

Adoptando una perspectiva optimista ante la recuperación de la crisis originada por la pandemia, se debería aprovechar los marcos de apoyo y la financiación disponible para dar un espaldarazo a la transición hacia un modelo económico sostenible. España va a recibir del Fondo de Recuperación europeo 140.000 millones de euros, de los que el 37% se prevé destinar a la transición ecológica.

Se trata de uno los paquetes de recuperación económica más grandes de la historia y, dado su tamaño, va a tener la capacidad de redefinir el modelo de crecimiento. Significa toda una oportunidad para España, que puede salir muy fortalecida de la crisis. Pero la condición para ello es que los recursos se inviertan bien y con visión a largo plazo, en sectores de futuro y sostenibles en el tiempo, de tal modo que continúen siendo viables una vez los apoyos económicos desaparezcan. Sectores como las tecnologías verdes, las energías renovables, la eficiencia energética, la gestión sostenible del agua o la forestal, por poner algunos ejemplos.

Y España está muy bien posicionada para aprovechar la oportunidad:  cuenta con abundantes recursos renovables, un capital natural único en Europa, tecnología, personas con talento y empresas bien situadas.

Serán necesarias nuevas políticas (fiscales, industriales y de transición justa) para vencer las inercias y barreras al cambio del modelo económico actual. Pero ya no hay marcha atrás en la senda hacia una economía sostenible, próspera, competitiva y generadora de empleo. Un modelo que ya se atisba en las iniciativas recogidas en  “34 Casos de Economía Verde” que ha publicado el Grupo Español para el Crecimiento Verde.

 

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